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Una multinacional sin patron

November 1, 2005

Spanish original: “Una multinacional sin patron”, La Vaca, http://www.lavaca.org/seccion/actualidad/1/1195.shtml

Concluyó en Venezuela el 1º Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas. Reunió a representantes de 263 empresas autogestionadas por sus trabajadores, de ocho países. El presidente Hugo Chávez dijo que estas experiencias son “el alma” de América latina, la señal de una nueva era en la que el capitalismo no fije las pautas económicas, sociales y culturales, y consideró que simbolizan la antítesis del ALCA. Detalle de los convenios, las declaraciones y las expectativas que se pusieron en juego en las rondas de negocios, como primer paso para la generación de una red de fábricas y empresas sin patrón.

A pesar de las diferentes tonadas -y hasta idiomas-, nadie pareció desafinar. Seiscientos trabajadores de empresas sin patrón de ocho países diferentes gritaron al unísono que "las fábricas son de los trabajadores y al que no le gusta se jode".

Fue en el cierre del 1º Encuentro Latinoamericano realizado en Caracas, del 27 al 29 de octubre. "Ellos cierran, nosotros abrimos las fábricas. Ellos roban las tierras y nosotros las ocupamos. Ellos hacen guerras y destrozan las naciones, nosotros defendemos la paz y la integración soberana de los pueblos. Ellos dividen y nosotros nos unimos", declamó Edith Oviedo, de la cooperativa argentina Cefomar, al iniciar la última jornada del cónclave que sirvió para discutir política, pero también para realizar negocios.

El Encuentro pareció impactar fuerte en la subjetividad de los trabajadores. Después de mucho tiempo, abandonaron las reuniones catárticas y los reclamos reivindicativos para concentrarse en la acción productiva. No sólo que esta vez nadie los reprimió, sino que fueron agasajados con muchas de las comodidades de las que suelen disfrutar los empresarios cuando realizan sus ruedas de negocios. Algunos hasta parecían estrellas de televisión. Iban de entrevista en entrevista y varios pasaron por Alo Presidente, el programa que cada domingo conduce el mandatario venezolano Hugo Chávez.

"Cuando empezamos la lucha nunca imaginé en llegar a Caracas. Sólo pensaba en seguir fabricando. Ahora me siento muy importante: un gobierno me invita para contar mi experiencia", confesó a lavaca Emilio Valiente, de Global, con el pecho tan inflado como los globos de diferentes formas y colores que repartió a la hora del cierre del encuentro.

Parecidos y diferencias

"Fue muy importante para los trabajadores advertir que en todos los países sufrieron las mismas leyes laborales, la misma desocupación, las mismas quiebras fraudulentas. Quedó en claro que lo aquí sucedió es un plan sistemático", señaló Eduardo Murúa, uno de los referentes del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas y uno de los motorizadores de esta reunión. Si en las charlas de pasillo y en las exposiciones las similitudes emergían con naturalidad, cobraron el rango de obviedad en el video proyectado en el teatro Teresa Carreño, cuando obreros argentinos, uruguayos, venezolanos y brasileños contaban historias que parecían calcadas:

  • "Al patrón se le dio la gana de irse", dijo un venezolano de la papelera Invepal.
  • "Éramos toda gente grande. Si no defendíamos esto, no había otra cosa", explicaba un uruguayo de la fábrica de neumáticos Funsa.
  • "No nos interesa convertirnos en patrones", subrayaba un brasileño de Interfibra.
  • "Si podemos manejar una fábrica, podemos manejar un país", se escuchó decir a Celia Martínez de Brukman y todo el auditorio la ovacionó.

Más allá de algunas diferencias en las salidas elegidas (los brasileños bregan por la estatización, los venezolanos la cogestión y argentinos y uruguayos optan preferentemente por el cooperativismo), los padecimientos comunes y la autogestión obrera, les permitieron a los trabajadores elaborar el Compromiso de Caracas (ver aparte), una especie de manifiesto que sintetiza los debates de estas jornadas y anuncia que en junio del año próximo se desarrollará el Segundo Encuentro Latinoamericano de Fábricas Recuperadas.

Antes de que se leyera el documento, en el subsuelo del hotel Anauco Suites, la ministra de Industrias Ligeras y Comercio de Venezuela, Edmeé Betancourt, anunció que los objetivos del encuentro se cumplieron ampliamente. Saludó la apertura de un espacio internacional para el intercambio económico y de ideas que sirvan para recuperar el empleo y el tejido industrial en toda América latina. También subrayó la importancia de crear una red que permita articular y complementar la actividad económica de las empresas recuperadas, el acceso a las materias primas y a la financiación y el intercambio de tecnología y capacitación.

Resultados

La titular del Milco resumió que 75 empresas latinoamericanas expusieron sus experiencias y que 209 -sobre 263 que asistieron al encuentro- participaron de las ruedas de intercambio.

Divididas en ocho mesas de negociación, firmaron 75 acuerdos, 29 de ellos en la modalidad de cartas de intención y 46 como cartas de compromiso.

  • El sector que logró concretar el mayor número de acuerdos fue el turístico, con 21 convenios,
  • El área de madera, papel y cartón alcanzó 16.
  • Del rubro confección y calzado se suscribieron 13.
  • Alimentos, 12.
  • Plástico y transporte dos, respectivamente.

Las empresas argentinas suscribieron el 51 por ciento de los convenios a través de 59 cooperativas. Sin embargo, algunos esperaban una mayor producción teniendo en cuenta que la delegación que partió de Buenos Aires era la más importante de todas: 294 personas pertenecientes a 141 cooperativas de trabajo.

A pesar de que la propuesta del gobierno de Chávez sedujo a todos los movimientos y líneas internas de las organizaciones de fábricas recuperadas, las cooperativas porteñas no pudieron evitar que los chisporroteos entre distintos sectores llegasen a Caracas. "Ahora tenemos un año para trabajar y llegar mejor preparados al Segundo Encuentro, sabiendo bien para qué venimos. No habrá excusas", dijo Marcelo Ruarte, presidente de la Cooperativa del Hotel Bauen, que firmó convenios de intercambio con el Ministerio de Turismo y con el Hotel Kamaratta.

Multinacionales de trabajadores

La delegación uruguaya, integrada por 45 personas de 18 empresas, tal vez haya sido la que haya obtenido los acuerdos más voluminosos. El presidente Chávez anunció un fondo de capital semilla de cinco millones de dólares que será rotativo entre las empresas, pero que comenzarán utilizando las fábricas Funsa, productora de neumáticos, y la curtiembre Vicental (ex Midober´s). Las firmas montevideanas recibirán también materias primas y como contrapartida capacitarán a trabajadores venezolanos para montar plantas mellizas en el país caribeño.

El objetivo final consiste en que una vez que se hayan desarrollado, las nuevas empresas funcionen de manera asociada a las que le dieron vida y así dar paso a multinacionales de trabajadores, donde los valores de la cooperación reemplacen a los de la competencia.

Sin dudas, el movimiento de empresas recuperadas obtuvo un importante logro político al recibir por primera vez el explícito reconocimiento de un gobierno, el venezolano. La autogestión obrera ingresó en la agenda continental a partir de estas jornadas organizadas por la administración de Chávez. En su discurso inaugural el presidente anfitrión definió a este movimiento como "el alma" de América latina y lo interpretó como una señal de una nueva era en la que el capitalismo no fijaría las pautas económicas, sociales y culturales. El mandatario subrayó el papel de estas fábricas como la antítesis del ALCA: la propuesta de crear un Área de Libre Comercio para las América fue duramente objetada por los asistentes a la reunión de Caracas.

Invitados al Encuentro por el gobierno venezolano, distintos parlamentarios y funcionarios se reunieron en el Caracas Hilton para discutir una legislación marco y políticas de Estado que faciliten la recuperación de fuentes de trabajo a través de la participación de los obreros en la gestión. El compromiso que evidenció cada gobierno fue disímil. Uruguay envió nada menos que a su ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, y Venezuela aportó a los titulares de las carteras laboral, de Industrias Ligeras y Comercio, y de Economía Popular.

Argentina está en otra parte

En las antípodas se ubicó la delegación argentina, apenas representada por la Oficina de Trabajo Autogestionado y el titular del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, Eduardo Martínez. Incluso, hasta poco antes del inicio, la Cancillería argentina trabajó para que el cónclave no se realizara y presionó al gobierno venezolano para evitar el viaje de Eduardo Murúa, uno de los referentes del Movimiento Nacional de Empresas Recuperas. La delegación parlamentaria también fue menguada: el único legislador nacional que se hizo presente fue José "El Cuero" Roselli, el ex socio de Luis Zamora en Autodeterminación y Libertad que está apunto de cumplir su mandato.

Entre las conclusiones de la mesa de Legisladores y Gobernantes aparecen el reconocimiento al esfuerzo de los trabajadores por defender sus puestos de trabajos, el compromiso de seguir debatiendo una ley marco que regule la puesta en marcha de plantas ociosas o cerradas con acuerdo de los movimientos sociales y el impulso del tema de las empresas recuperadas en el MERCOSUR y en la Unión Andina.

Los funcionarios acordaron reunirse el próximo 12 de diciembre en Brasilia para seguir analizando la cuestión. Para llegar a ese momento con algunas definiciones, los participantes gubernamentales crearon seis comisiones de trabajo que incluyen aspectos jurídicos, comerciales, tecnológicos y financieros. "La economía debe ser para satisfacer las necesidades de los pueblos y no para los intereses de los mercados", sintetizó María Cristina Iglesias, ministra de Trabajo venezolana.

Llamado sindical

A lo largo de estas jornadas, el movimiento de fábricas recuperadas obtuvo otro valioso reconocimiento. Representantes de veintiún centrales sindicales de 13 países del continente se encontraron en El Paraíso, la sede de la Unión de Trabajadores Venezolanos-Unete, y en un documento con tono autocrítico llamaron a sus organizaciones "a transformarse profundamente para ponerse a tono" con las nuevas formas de producción. Señalaron, además, que los sindicatos deben reconocer a todos los trabajadores, independientemente de su condición de empleados o desempleados, sean formales, informales, precarizados, desocupados o de fábricas recuperadas. También se comprometieron a fomentar el desarrollo de fábricas autogestionadas y a crear un observatorio para monitorearlas. De la Argentina participaron representantes del sindicato gráfico, de la Asociación de Trabajadores del Estado y de la seccional Quilmes de la Unión de Obreros Metalúrgico. También estuvo Fabio Basteiro de la Central de Trabajadores Argentinos y Julio Piumato de la CGT, silbado cuando se lo mencionó en el acto de cierre.

"La recuperación de empresas vino para quedarse", sentenció Eduardo Murúa una de las cuatro personas que en abril soñaron, en el despacho de la ministra venezolana, María Cristina Iglesias, con este encuentro. El domingo, en Caracas, ya le pusieron fecha al segundo: junio de 2006.

Spanish original: “Una multinacional sin patron”, La Vaca, http://www.lavaca.org/seccion/actualidad/1/1195.shtml


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